Escalada en Panticosa

Estaba emocionado, ya teníamos todo planificado y solo faltaba hacer las mochilas y salir al Pirineo en busca de unos días de escalada y aventuras, pero justo antes de partir recibo la triste llamada de mi compi, diciendo que no va a poder venir.

Mi ansia escaladora estaba desbordada, no sabía que hacer, hasta que recordé el gran trabajo que los Sendero Limite habían estado haciendo en las paredes de Panticosa. Después de bucear por la red, mi plan se había definido y volvía a estar emocionado.

¡¡¡PORQUE MÁS VALE SOLO, QUE QUEDARME EN CASA!!!

 

La idea, sin ser demasiado ambiciosa, tenía los ingredientes necesarios para saciar mi sed de montaña.

Empezaría la escalada en la vía del Nano, justo detrás de la Casa de Piedra, para continuar por el espolón del Rebollon y de ahí salir caminando por el GR que sube a los lagos de bachimaña.

En el camino tendría la opción de escalar la arista Mogli, que se encuentra en los llanos de Bozuelo, para terminar la jornada subiendo entre cascadas por el espolón del Pino y llegar así al refugio de Bachimaña.

Cargado con el material de vivac y la comida, y como tenía que escalar las vías dos veces cada largo, al final resultó ser una jornada intensa , que me dejo bien cansado. En el blog de Sendero Límite describen muy bien el plan.

 

Al día siguiente escalaría la vía de las Placas, frente al refugio, y la arista Edu, que sube a la afilada aguja de Bachimaña. La meteo no acompaño y no culmine mi objetivo, pero la sonrisa que desplegaba mientras bajaba con mi mochilon hacía Panticosa iluminaba más que el sol del mediodía.

Aquí os dejo mi historia.

Gracias al agua la roca estaba así de negra y brillante
Gracias al agua la roca estaba así de negra y brillante

 

 Cuando llegue a los Baños de Panticosa se desato la tormenta, y aunque dormí plácidamente en la furgo, la lluvia no ceso en toda la noche encontrándome por la mañana las paredes chorreando agua. Pero como el granito es mas adherente que una sartén vieja, me decidí a comenzar la escalada, con la esperanza de que fuera secando enseguida.

Así fue, y aunque acabe empapado, para cuando termine la primera vía ya estaba todo bien seco.

 

 

Después de acabar la vía del Nano, unos hitos te guían hacía el espolón del Rebollon, ver croquis.

 

Poco a poco fui realizando los largos, aprovechando la longitud de la cuerda al máximo y a mediodía acababa con esta segunda vía. Aunque el calor y la falta de entrenamiento iban haciendo mella, el plan estaba saliendo bien y esta era mi cara al comenzar el descenso a pie hacia el GR.

 

Al atravesar los llanos de Bozuelo, si miras a la izquierda se ve la arista Mogli, tenía pinta de ser una bonita escalada, pero si me metía en ella estaba seguro de no llegar a Bachimaña, y aún sin meterme, las nubes negras que comenzaban a asomar me hacían imaginarme bajando empapado hacía el balneario.

Aquí os dejo un enlace al croquis de la vía

 

La pared de la cascada es el último escollo para llegar al refugio de Bachimaña. Si subes caminando, a su izquierda se encuentra la cuesta del fraile, donde gracias a un puñado de eses y unos litros de sudor puedes llegar al refugio.

Si tu opción es escalar, en la pared encontrarás varías vías. Entre ellas se encuentra el espolón del Pino. Vía fácilmente reconocible, por lo de espolón, y por el pino.

Podéis ver el croquis aquí.

 

Cuando llegué a la base de la pared, las dudas me asaltaban, ¿que hago, me animo?¿tendré que bajarme a mitad calado e incomodo?¿tendré que acabar la vía calado e incomodo?...

Como al final estar calado e incomodo es solo cosa de un rato decidí animarme, y aunque el cielo rugió y amenazo,  la lluvia esperada nunca llegó.

 

Y no solo eso, sino que además se notó que ya había hecho el rodaje en las vías de la mañana, con lo que acorte el horario previsto y para las ocho de la tarde ya estaba tomando una cerveza en el refugio de los ibones de Bachimaña.

 

La pena es que ese placentero momento fue efímero, ya que tenía tanta sed que la cerveza me duro dos tragos.

 

Luego, ya instalado en mi refugio particular, bastante más cochambroso y sucio que el nuevo, pero muy acogedor, tuve tiempo de observar mis objetivos de mañana.

 

En la pared que se muestra enfrente del refugio, conocida como palestras de Bachimaña, hay abiertas un par de vías, la vía de las Placas era la opción que había elegido.

 

Y detrás, la esbelta aguja atraía mi mirada sin remisión, prometiendo una escalada con ambiente de alta montaña.

 

Pero las cosas no siempre salen como uno espera, y al despertar por la mañana la niebla lo cubría todo. Así que tuve que esperar hasta que mi primer objetivo empezó a mostrar su cara y rápidamente me lance al ataque.

 

Cuando llegue al largo duro de la vía, se sumo el cansancio del día anterior con el no haber calentado bien y me costo más rato y esfuerzo de la cuenta el superarlo.

En la foto podéis ver las placas que dan nombre a la vía.

Después de bajar y mientras volvía a subir el maldito largo, me reía de mi mismo viendo que lo que antes me había hecho pasar penurias ahora me parecía un juego de niños. Esta claro que lo más difícil de escalar es tener el coco tranquilo.

 

Al llegar a  la última reunión de la vía de las Placas, si mirabas abajo se veía este panorama.

 

 

 

 

 

Sin embargo si mirabas hacia arriba la cosa se ponía un poco más gris, exactamente así...

 

Esa mancha oscura que se ve entre la niebla se suponía que era la Aguja de Bachimaña, también se suponía que para el mediodía el tiempo iba a mejorar, así que me calcé las zapatillas y para arriba.

 

Si la nube desapareciera, se vería de frente el Espolón Edu, la vía que pensaba escalar. Ahí va un enlace al croquis.

 

 

Cuando llegó la hora que había fijado de límite para esperar, recogí todos mis bártulos y con pena comencé el descenso.

Mientras bajaba las nubes me hicieron un regalo, lo justo para sacar esta foto, menos es nada.

 

De vuelta en mi refugio tocó recoger el resto de trastos y cargarse la cada vez más pesada mochila a la espalda una vez más.

Me iba para abajo.

 

Conforme iba bajando el tiempo cambió como habían prometido, en la foto se ve al fondo la Aguja de Bachimaña con un bonito cielo azul de fondo.

 

No pude poner la guinda al pastel, pero por lo menos llegue a Panticosa a buena hora y pude darme un baño en las frías aguas pirenaicas, lo que me dejo como nuevo para afrontar lo más duro de todo, el regreso a casa.

Escribir comentario

Comentarios: 4
  • #1

    Xoan (miércoles, 27 julio 2016 10:40)

    Bonita entrada en el blog!

    Que plan mas chulo. Se me queda grabado, aunque yo no ire solo, eres un recio!

    Animo y que siga cundiendo así!

  • #2

    artpinista (jueves, 28 julio 2016 22:54)

    Gracias Xoan.
    Si que fue un buen plan, me alegra que hayas disfrutado con el reportaje y que te anime a repetirlo.
    Y si no quieres ir solo ya sabes, vente conmigo!!!

  • #3

    Dan Killeen (lunes, 06 febrero 2017 07:26)


    Stunning story there. What happened after? Good luck!

  • #4

    Karina Mccay (jueves, 09 febrero 2017 21:05)


    Usually I don't read post on blogs, however I would like to say that this write-up very compelled me to check out and do so! Your writing style has been amazed me. Thanks, very great post.