Cocinando en las alturas

Un hotel de 1000 estrellas
Un hotel de 1000 estrellas

-primera parte en “Cocina de altura”-


Volvemos a la carga, hoy os mostraré mi equipo de cocina en montaña.

Como de costumbre cuando vamos al monte, lo importante es llevar el menor peso posible, pero sin dejar nada que luego podamos necesitar.


Cada uno llevará su equipo personal. Con unos cubiertos pequeñitos, una navaja y una taza, tendrán suplidas sus necesidades.

El resto del menaje será común, por lo que dependiendo del tamaño del grupo elegiremos los complementos adecuados.

Equipo personal
Equipo personal

Equipo de grupo
Equipo de grupo

Primero seleccionaremos los peroles que va a necesitar el grupo, normalmente de 2 a 4 personas pueden comer de ellos. Las tapas de los peroles se usaran como sartén y como platos.

 

Por cada perol, habrá que añadir al equipo un hornillo, mechero y el combustible necesario. También un asa, un trocito de estropajo y un poco de jabón (ecológico, para no marranear).

Todo esto lo guardamos dentro del perol, y así aprovechamos el espacio al máximo.

 

Si además añadimos un poco de sal, aceite y ese condimento que tanto te gusta ,y que puesto en el recipiente adecuado ni ocupa y pesa, tendremos todo lo necesario para afrontar cualquier aventura.


Y por fin, ha llegado el momento de enseñar el hornillo de alcohol.

Los motivos por los que lo uso son, que el combustible es más ecológico, barato y fácil de encontrar que el gas. Y que los fabrico yo, que eso, también influye algo.

Además son ligeros y ocupan poco, ¿que más se puede pedir?

 

Comenzaremos eligiendo el lugar donde vamos a cocinar. Será una superficie lisa, donde el quemador y las patas del trípode apoyen correctamente.

 

Desplegaremos el aislante, que evita que el calor se malgaste a través del suelo, pondremos encima el quemador y abriremos el trípode, ajustándolo al tamaño del perol y a los relieves de la base elegida.

 

Ahora es el momento de añadir el combustible necesario (teniendo en cuenta que el quemador lleno dura entre 20 y 25 minutos), prender la llama y colocar el perol en el trípode.

Después solo queda rodear todo el conjunto con la pantalla paravientos, que evita que el viento mueva la llama de un lado a otro. Con lo que el culo y las paredes del perol serán las que aprovechen todo el calor.

 

Por lo que no será necesario andar improvisando barreras para el viento. Y lo que es mejor, no se nos volverá a quedar la comida quemada en un lado del perol, como nos pasa cuando tenemos que aumentar la potencia de la llama (en los hornillos de gas) porque el viento está jugando con nuestra alimentación.

En menos de un minuto, habrá comenzado la gasificación del alcohol, funcionando nuestra cocina a pleno rendimiento.

Y el resto... solo depende de elegir bien la receta.

 

 

Por ejemplo, Pasta vegetariana

 

Ingredientes: Espaguetis, pastilla de caldo de verduras, ajos verdes (estos son de mi huerta), tomate y queso.

Y tú, ¿que sueles cocinar en el monte?¿Eres de los que se curran

alta cocina o tiras de la socorrida pasta de sobre?

 

Si te sabes algún truco de chef de campamento, por favor, coméntanoslo, te lo agradeceremos.

Y si tienes alguna duda sobre el uso de nuestro hornillo, no te cortes y pregunta.

 

Nos vemos.

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Comentarios: 3
  • #1

    Maria José (jueves, 28 mayo 2015 16:03)

    Sí vas a hervir agua, no le pongas sal, porque tarda más en hervir (la sal se pone al final, no necesita cocinarse) cualquier cosa Q vayas a cocinar cuanto más pequeña la hagas menos tiempo de fuego necesitará

  • #2

    Anxola (martes, 02 junio 2015 11:29)

    A mi me triunfa el cuscus: hacer un sofritillo con lo que hay, meterle proteina, hechar agua, hervir, apagar y bien de cuscus! Muy rapido y gustoso

  • #3

    Artpinista (sábado, 06 junio 2015 00:41)

    Muy buenos apuntes Maria José, se nota que eres una persona curtida en alta cocina.

    Anxola, el cuscus es una gran opción, si no lo cocina mi vecina Nouma. Ella pasa horas para prepararlo, cambiando el agua varias veces y dándole su toque original.
    Yo cada vez que hago un cuscus de batalla, levanto las manos y pido perdón a mi vecina por mancillar su cultura culinaria. Y cuando me sube un plato...también, PERO DE AGRADECIMIENTO.